“El arte nos facilita ver las cosas, y el
museo es un medio útil para que las personas podamos expresar ideas,
sensaciones y emociones en un espacio libre y fuera del entorno hospitalario”,
explica un enfermero especialista en Salud Mental del Hospital Regional de
Málaga e ideólogo de una iniciativa centrada en el uso de obras de arte como
herramienta terapéutica para pacientes con trastorno mental grave. Las pinturas
pertenecen al Museo Thyssende Málaga y los protagonistas son un grupo de 10 enfermos con diagnóstico médico, en situación estable y de distintas edades.
A lo largo de la terapia, se trabajan
aspectos como el yo, el grupo, el cuerpo o el entorno, todo ello con el
objetivo de estimular la socialización.
Con Baile de
gitanos en los jardines del alcázar, delante del pabellón de Carlos V, de Alfred Dehodencq, y Paisaje al atardecer con dantzaris, de Valentín de Zubiaurre, se ahonda en el
concepto de grupo. El yo se trabaja a partir del retrato y una de las pinturas
utilizadas es La lectura (Aline
Masson), de Raimundo de
Madrazo o Retrato de la Condesa de
Mathieu de Noailles, de
Ignacio Zuloaga, obra procedente del Museo de Bellas Artes de Bilbao.
Ante las especulaciones
de las mentes ignorantes, el arte tiene una funcion que va mas alla de la decoración
de viviendas de clase media alta, del alcance de unos privilegiados. El arte
pertenece a un mundo espiritual donde evadirse, un mundo subjetivo adaptado a cada uno de
nosotros.
"El arte no enseña nada mas que el significado de la vida"- Henry Miller"

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